Historia sin sonido, pero con emoción
«— Aquí les habla su Repórter Esso, testigo ocular de la historia». Sí, Repórter Esso; así comenzaba cada noche aquel noticiero con imágenes en blanco y negro, sin distracciones, solo con la emoción que aportaba la estética o un concepto artístico. Antaño, tras la llegada del color al cine popular —o mejor dicho, con la popularización de las películas en color—, la fotografía en blanco y negro quedó relegada al ámbito de la fotografía artística. Como si la ausencia de color fuera la única forma de hacer fotografía artística. Y, en efecto, el blanco y negro es un proceso artístico sumamente complejo: implica tomar una escena rebosante de hermosos colores —donde la dramaticidad viene marcada precisamente por el color— y lograr transmitir esa misma intención e intensidad emocional prescindiendo de él. Recuerdo una imagen de Salgado, el gran Sebastião Salgado, quien nos mostró un mundo sin color, revelando la emoción contenida en la escena, despojada del maravilloso artificio que es el col...

